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La Coctelera

CONSTAN -FERNÁMDEZ

22 ago 08

sobre ELLA :

Su nombre es Constan Fenández Fennández .Escritora ,nacída en Asturias (Bustantigo - Allande ). Hija de José María Antonio y de Lidia en 1970 .

Atora de numerosos trabajos de diversa índole ,entre los que destacan temas de autoayuda y superación .Lexicografa y periodista .

Debuto, escribiendo sui propia historia bajo el titulo "Vinencias de Catherine " (Editorial EGARTORRE ,2007).En el libro ,que busca la autoayuda y la reafirmación ,trato particularmente el TDAH ,Trastorno por dèficit de atencion con hiperacrividad .


Su segundo libro Vivencias de Catherine II ( TDAH ) UNA HISTORIA DE LA DELINCUENCIA

Es la subdirertora de la empresa RV CATERIG SEVICE .


38 comentarios

38 comentarios

  1. 29 dic 2008 | 11:55 # LOUBNA dice:

    Me gusta Constan Fernández . Es muy a su estilo .

  2. 31 dic 2008 | 12:14 # Juancho dice:

    Sobre Constan es una persona unica, bella, a veces lanzada por sus impulsos, aunque despues frena. Buena gente, amable, sincera, amiga de sus amigos. Es como el vino, con el tiempo gana en calidad y su valor como persona se aprecia.

    Como escritora: "Poco a poco, llega lejos". Con cada libro que escribe, mejora en sus expresiones, de forma que va alcanzando la perfeccion.

  3. 3 ene 2009 | 06:52 # Marc redondo Fernández dice:

    Es una perla preciosa .

  4. 3 ene 2009 | 10:46 # carlo monteline dice:

    hola soy carlo ,quiero dar mis comentarios sobre el libro constan fernandez, me parece una forma de escribir muy rorpedora y muy creativa ya que su personalidad desprende fuerza ,mucha lucha y valor . Tambien irradia una gran belleza personal y con enorme coraje .

  5. 23 ene 2009 | 10:41 # MARIA FERNADEZ dice:

    hola
    soy maría su amiga de la infancia y la verdad me tiene impactada. con su forma de expresarse. Siempre te apoyare en todo.

  6. 3 feb 2009 | 08:11 # Angel Redondo Vega dice:

    Es mi musa . Una gran mujer por dentro y por fuera .

  7. 27 feb 2009 | 10:34 # constan fernandez dice:

    Constan , es como una lagrima en la arena, aparece y desaparece.
    Indudablemente la mejor
    Marta López

  8. 27 feb 2009 | 01:45 # MARTA GARCIA GARCIA dice:

    Es bastante melindrosa pero escrbe bien es distinta .

  9. 3 mar 2009 | 05:34 # RAUL RONCO dice:

    Es una mujer temperamental y con clase .

  10. 4 mar 2009 | 11:11 # chute lee dice:

    yo no puedo comentar no lo conozco,soy e galicia villagarcía de arosa

  11. 5 mar 2009 | 10:31 # carlo montanelly dice:

    hola , quisiera comentar ,sobre esta autora ,y escritora .con un gran potwncial potencial literario y intelectual su libro ,es fresco y vivificante de fuerza y de espresion lisguistica , con verdadera con gran calidad humana con espresividad directa ,concisa y clara ,deves seguir en esa linia ,pero con un enfoque nuevo para evolucionar en mundos mas evolucionados del pensamiento personal y humano como excelente escritora que eres te deseo un futuro enriquecedor ,prospero en la vida como en la literatura sigue asi siempre tendras my apoyo como compresion personal como profesional hasta pronto carlo.

  12. 5 mar 2009 | 11:15 # ARTURO DE MADRID dice:

    Es un poco increida , cuando escribe rompe con el corazón .

  13. 12 mar 2009 | 07:49 # Angel Redondo Vega dice:

    ATENCION: Lo que tiene escrito en mi nombre, yo no lo he puesto.

  14. 12 mar 2009 | 09:01 # Angel Redondo Vega dice:

    Sangre en el camino .
    Besos

  15. 18 mar 2009 | 10:55 # Mariluz dice:

    No he tenido la oportunidad de leer el libro, pero es un tema que me interesa. Cuando lo lea comentaré.

  16. 20 mar 2009 | 01:17 # constan fernandez dice:

    HOLA SOY AMAPARO . HE COJIDO SUS LIBROS Y ME HAN GUSTADO BASTANTE . ESTAN DIRIGIDOS DESDE MI PUNTO A LA MUJER .

  17. 24 mar 2009 | 12:32 # ALFONSO dice:

    Vive y deja vivir.
    Angel redondo vega seguro merece lo mejor,no escribas en su nombre,¿te gustaria que escribiese alguien por ti?.....piensalo....,eso esta mal.

    Saludos.

  18. 24 mar 2009 | 12:44 # Alfonso M dice:

    Hola soy Alfonso estoy enamorado de Angel , que pinto en este culebron ....
    Un abrazo desde la capital .

  19. 24 mar 2009 | 04:03 # Fito dice:

    Esto se pone interesante, robos de identidad, salidas de armario, lo de la sangre en el camino que alguien me lo explique por favor que me he perdido........bueno seguiré este culebrón con interes. Saludos.

  20. 27 mar 2009 | 11:11 # Grzegorz dice:

    Acabo de leer el libro y es bastante bueno, hoy tendre buenos sueños. Asi es ella, un bonito sueño.

  21. 22 may 2009 | 06:17 # Max, dice:

    Casi no me lo puedo creer, uno teclea un nombre que está en el fondo, muy al fondo, de la memoria y...,maravillas de la tecnica:
    Descubres que el que fué tu amigo del alma, sigue igual de enamorado de esa mujer que un dia te dijo: "es maravillosa"
    Te asombras de que su hijo , aun en la memoria como un bebé, escriba cosa bonitas a su madre.¿Cuantos años son ya? 18 20 ...
    Recuerdas el nombre de su abuelo Marcos, e inevitablemente asocias un paisaje de la montaña leonesa...
    Creo que apartir de hoy miraré a mi ordenador de otra forma, será porque hemos llorado juntos.
    Max.

  22. 25 may 2009 | 11:22 # Antoñito dice:

    Hola Constan!. Es precioso todo lo que escribes. Lo nuevo que estás escribiendo está muy bien, una autentica obra de arte. Con un lenguaje ameno y fácil de leer y estudiar.

    Tienen que reconocer la gente el gran merito y arte que haces. Te mereces un premio.

    Un gran abrazo.

    Antonio.

  23. 12 jun 2009 | 01:01 # JESUS dice:

    Me gusta la foto de CONSTAN FERNANDEZ en Alamea ( San Francisco ) ¡que culazo ! Si señor .
    Un saludo para ella .
    Jesus

  24. 29 jun 2009 | 04:10 # constan fernandez dice:

    EN EL VINO ESTA LA VERDAD

    Si bebo, me lo consiento y si lo consiento, bebo. Me dije a mí mismo, tomando una copa de vino. Me gustaba alternar por las cantinas de Valladolid.

    Era hombre de dinero, creía que tenía mujer. Era de aquellos de los que las mujeres llamaban “es uno de gran nivel”. Me embriagaba y me embriagaba, hasta sentirme joder.

    Bueno en el trabajo. El apellido Sánchez. Y el vino, Ribera de Duero crianza, me hacia venerar la tierra.

    ¡Como me gustaba el vino! No le bebía, le besaba. Le besaba, como un hombre besa a una mujer, cuando la ama. Acariciando su cuerpo, sintiendo el ardor que desprende su aroma, su acidez de locura y de placer.

    Mi vida se truncaba día a día en las cantinas, me perdía la soledad. Me mataba, el refugio del calor del tinto, que tanta adoración tenía.

    Cuando iba al retrete, bastante ebrio, sentía pena, rabia y amargura, sentía que me desvanecía. Me tenía que sujetar en el arandel de la escalera. Sintiendo a la par, sin llegar a ruborizarme, que me caía. Tenia que ser fuerte, el vino me daba fe.

    Amante de mi ciudad, de mi trabajo, los clientes me asedian: -¡Buenos días, buenas tardes, buenas noches!, ¡Todavía! Exclamaciones que la gente hacia y que mi mente presumía.

    Mi mujer, siempre seca y fondona, no me quería. Solo me daba el cuerpo, cuerpo sin vida. Era un cuerpo sin amor. El amor de los años, el amor de la vida. Yo buscaba un consuelo y quizás una vida o quizás un aliento,… el aliento de vida, el aliento del vino, del vino del día.

    El otoño se aproximaba. Comenzaban los vendimiadores su duro trabajo. Yo mientras buscaba refugio en el abrazo del vino, el cual era ardiente como el anhelado sol del verano.

    Me gustaría despertarme dormido en otras manos, sintiendo el susurró del río Pisuerga que me apoyaba y latía conmigo. Quería beber y beber otra copa de vino, sintiendo baladas y la copa conmigo. Ella me chillaba, me negaba, me humillaba, no me da lo que buscaba en otros caminos. No sentía, no placía, no gemía, no sabia el sabor que sentía con el vino.

    Una copa, dos copas, tres copas, empezaba a sentir. Quizás esta noche, la muñeca sería mía. La miraba, me miraba y sonreía. -¿Qué sería de la cantina sin vosotros?, decía. -No te sientas vulgar en la noche, ni te sientas vulgar en el día, vales más que un sultán. Eres digno de tenerte hombre, hombre de sabiduría .Las palabras de la jovenzuela me llenaban de cortesía.

    Triste y desapacible mirando el contorno de la jarra, el abatimiento hizo que me sentara rígidamente en el escañil. Bebí la sangre de Cristo. Ya era un calvo prematuro, ¡Que feo! en la oscuridad me sentía, algo mansurrón.

    En las bodegas, miraba la labor de asediar el vino. Sus barricas grandes de madera, cada una con su nombre, donde miraba y saboreaba a la vez que aprendía a catar.
    Oí voces en el exterior, no eran más que murmullos de niños.
    Había asaltado un codillo, despedazándolo con mis manos, saboreando la sabrosura del hueso y la carne salada. Con ello, había aumentado mi sed. Y aumenté la cantidad de consumo de vino. Entre paseos solemnes que no me llevaban a nada, me quedé en la bodega enroscado en una manta, profundamente dormido.

    Por la mañana, tras un opíparo desayuno, me dirigí a la ciudad. Cansado, sucio y sin ganas de nada, el vació se apoderaba de mi. Otra vez sentía sed, sed de la vida .Entré en la cantina sucia y ahumada. Allí, en la taberna no sentía el vació de vivir, la muchacha sonreía picara. Su conversación sutil, no me importaba, con su sonrisa bastaba..
    Comencé a beber junto a mi primo Luis, siempre le he querido mucho. Empinábamos el codo hasta perder la gravidez y comenzábamos a flotar y a decir alguna que otra ordinariez.

    Despuntaba con la bebida, el alcohol me sobresalía. En un escondrijo me refugiaba de la vida en el silencio de la noche, no podía más. Todo me atormentaba: los ruidos, los murmullos, que más da….

    La dura piedra de la calle hacia que arrastrara todo lo que quedaba de mí. No obstante, pude caminar hasta la casa. Entre la luz de mi mente, desolándose conseguí llegar. Sentí las manos desmayadas, a la luz de la luna. Ella me iluminaba, guiándome hasta el hogar, con su cara de mujer.

    En el hogar, me calenté con el fuego que desprendía la lumbre. Mi mujer me sacaba de quicio. Yo no sé lo que quiero, ni sé bien quien soy, me siento algo sólido.

    Me gustaría que la muchacha bailará al compás de mí, tomando cantando y riendo. Me encontraba tan mal, de haber tomado tan rico vino, que prepare una pócima y sorbo a sorbo me la tome.

    Entre otras cosas, no soportaba el humo del viejo candil. La casa sin ser antigua, estaba muy recargada. En la entrada, la puerta maciza de roble oscuro, de un palmo de ancha, cuyos cerrojos chirriaban agudamente, causando algo de espanto. En el dormitorio, el tocador de caoba con enseres de plata, quitando todo el hedonismo, hasta hacer que los detestara.

    Cuando bebía el rico vino entraba calor y aunque hacia frió, dada la época del año, me quedaba únicamente con el jubón. Pasaba a tener algo de alegría, tarareando alguna que otra canción. Eran letras frívolas, letras sin amor, letras de amargura, de llanto y dolor.

    Buscaba cariño, Luis me trataba con paciencia, cariño y dilección. Aunque yo no le contará, él sonsacaba mis problemas de amor. El alcohol creaba en mí todos los días, un dilema.

    A media tarde, después de trabajar y sin acicalarme, entraba en la cantina. Tenía el cabello lacio, sucio. Me sentía sediento de vino.

    Era un árbol, mi vida se extendía como las ramas. Me extendía en la vida, aferrado en los brazos de quienes ya no aman.

    Sin progresar, yo buscaba un hijo, ella no quería. Con lágrimas imprevisivas, con mi dolencia, buscaba cariño fuera del hogar. Borracho y en otro aposento hacia sexo desganado. Hasta que ella se entero y me desposeyó.

    Todo había cambiado, me rodeaban villanos. Sentía artos en el estomago. Con el desafecto hacía mi esposa, mi abandono que me llevaba hasta morir.

    En mi vida todo eran muestras de acrimonia…

    Todo era oscuridad, sin vida, creía que ya no vivía Dios a mí lado. La luna venía y un ángel me daba todo lo que yo pedía. Le pedía algo más de vida y que me sacará de aquel infierno donde yo vivía. En pocos minutos quedarme dormido, a la solisombra, o que Dios me indique donde debo ir. Me siento perdido, soy un alelí, soy como un hereje, me quedo apartado, vació y a un lado.

    Si pudiera olvidar el pasado, me olvidaría de la taberna, de la muchacha, de sus ojitos y de sus palabras tiernas que me elevaron al cielo, ¡hombre de tanta imprudencia!

    Atrás se quedo la loca dando voces de histeria. Su ira era tan grande, que me llevo a la miseria, a hundirme en lo más hondo, en un pozo de inconsciencia. Nadie me apoyo en mi mundo, solo y lleno de vergüenza por que yo también la tengo, aunque el vino me da fuerza con ironías y bobadas. Presiento que doy pena.

    Yo necesitaba algo que me quitase las penas y las moje con el vino, con esto pague mis consecuencias. Yo soy un hombre de arte, un bohemio que ama en pena y mi vida deshojada, hoy condujo a mi condena.

    Un día me dirigí hacia los Picos de Europa. Conducía mirando a través del follaje. Los árboles me miraban, recordándome, todo eran sombras blancas. La velocidad y el alma se apodero de mí. Mil pedazos. Un aliento, en un suspiro pensé, la muerte será el olvido, el alma el anochecer. Una mano grande y firme me aferraba a la vez que me decía: Piti, Piti, piti, Piti.

    Traspase un túnel blanco, donde a la paz me allegaba. No sé donde estoy ahora….
    Creo que es la quimera, el estado de mi debilidad.

    Creo que será cosa de la dádiva tica

    Constan Fernández

  25. 29 jun 2009 | 04:10 # constan fernandez dice:

    EN EL VINO ESTA LA VERDAD

    Si bebo, me lo consiento y si lo consiento, bebo. Me dije a mí mismo, tomando una copa de vino. Me gustaba alternar por las cantinas de Valladolid.

    Era hombre de dinero, creía que tenía mujer. Era de aquellos de los que las mujeres llamaban “es uno de gran nivel”. Me embriagaba y me embriagaba, hasta sentirme joder.

    Bueno en el trabajo. El apellido Sánchez. Y el vino, Ribera de Duero crianza, me hacia venerar la tierra.

    ¡Como me gustaba el vino! No le bebía, le besaba. Le besaba, como un hombre besa a una mujer, cuando la ama. Acariciando su cuerpo, sintiendo el ardor que desprende su aroma, su acidez de locura y de placer.

    Mi vida se truncaba día a día en las cantinas, me perdía la soledad. Me mataba, el refugio del calor del tinto, que tanta adoración tenía.

    Cuando iba al retrete, bastante ebrio, sentía pena, rabia y amargura, sentía que me desvanecía. Me tenía que sujetar en el arandel de la escalera. Sintiendo a la par, sin llegar a ruborizarme, que me caía. Tenia que ser fuerte, el vino me daba fe.

    Amante de mi ciudad, de mi trabajo, los clientes me asedian: -¡Buenos días, buenas tardes, buenas noches!, ¡Todavía! Exclamaciones que la gente hacia y que mi mente presumía.

    Mi mujer, siempre seca y fondona, no me quería. Solo me daba el cuerpo, cuerpo sin vida. Era un cuerpo sin amor. El amor de los años, el amor de la vida. Yo buscaba un consuelo y quizás una vida o quizás un aliento,… el aliento de vida, el aliento del vino, del vino del día.

    El otoño se aproximaba. Comenzaban los vendimiadores su duro trabajo. Yo mientras buscaba refugio en el abrazo del vino, el cual era ardiente como el anhelado sol del verano.

    Me gustaría despertarme dormido en otras manos, sintiendo el susurró del río Pisuerga que me apoyaba y latía conmigo. Quería beber y beber otra copa de vino, sintiendo baladas y la copa conmigo. Ella me chillaba, me negaba, me humillaba, no me da lo que buscaba en otros caminos. No sentía, no placía, no gemía, no sabia el sabor que sentía con el vino.

    Una copa, dos copas, tres copas, empezaba a sentir. Quizás esta noche, la muñeca sería mía. La miraba, me miraba y sonreía. -¿Qué sería de la cantina sin vosotros?, decía. -No te sientas vulgar en la noche, ni te sientas vulgar en el día, vales más que un sultán. Eres digno de tenerte hombre, hombre de sabiduría .Las palabras de la jovenzuela me llenaban de cortesía.

    Triste y desapacible mirando el contorno de la jarra, el abatimiento hizo que me sentara rígidamente en el escañil. Bebí la sangre de Cristo. Ya era un calvo prematuro, ¡Que feo! en la oscuridad me sentía, algo mansurrón.

    En las bodegas, miraba la labor de asediar el vino. Sus barricas grandes de madera, cada una con su nombre, donde miraba y saboreaba a la vez que aprendía a catar.
    Oí voces en el exterior, no eran más que murmullos de niños.
    Había asaltado un codillo, despedazándolo con mis manos, saboreando la sabrosura del hueso y la carne salada. Con ello, había aumentado mi sed. Y aumenté la cantidad de consumo de vino. Entre paseos solemnes que no me llevaban a nada, me quedé en la bodega enroscado en una manta, profundamente dormido.

    Por la mañana, tras un opíparo desayuno, me dirigí a la ciudad. Cansado, sucio y sin ganas de nada, el vació se apoderaba de mi. Otra vez sentía sed, sed de la vida .Entré en la cantina sucia y ahumada. Allí, en la taberna no sentía el vació de vivir, la muchacha sonreía picara. Su conversación sutil, no me importaba, con su sonrisa bastaba..
    Comencé a beber junto a mi primo Luis, siempre le he querido mucho. Empinábamos el codo hasta perder la gravidez y comenzábamos a flotar y a decir alguna que otra ordinariez.

    Despuntaba con la bebida, el alcohol me sobresalía. En un escondrijo me refugiaba de la vida en el silencio de la noche, no podía más. Todo me atormentaba: los ruidos, los murmullos, que más da….

    La dura piedra de la calle hacia que arrastrara todo lo que quedaba de mí. No obstante, pude caminar hasta la casa. Entre la luz de mi mente, desolándose conseguí llegar. Sentí las manos desmayadas, a la luz de la luna. Ella me iluminaba, guiándome hasta el hogar, con su cara de mujer.

    En el hogar, me calenté con el fuego que desprendía la lumbre. Mi mujer me sacaba de quicio. Yo no sé lo que quiero, ni sé bien quien soy, me siento algo sólido.

    Me gustaría que la muchacha bailará al compás de mí, tomando cantando y riendo. Me encontraba tan mal, de haber tomado tan rico vino, que prepare una pócima y sorbo a sorbo me la tome.

    Entre otras cosas, no soportaba el humo del viejo candil. La casa sin ser antigua, estaba muy recargada. En la entrada, la puerta maciza de roble oscuro, de un palmo de ancha, cuyos cerrojos chirriaban agudamente, causando algo de espanto. En el dormitorio, el tocador de caoba con enseres de plata, quitando todo el hedonismo, hasta hacer que los detestara.

    Cuando bebía el rico vino entraba calor y aunque hacia frió, dada la época del año, me quedaba únicamente con el jubón. Pasaba a tener algo de alegría, tarareando alguna que otra canción. Eran letras frívolas, letras sin amor, letras de amargura, de llanto y dolor.

    Buscaba cariño, Luis me trataba con paciencia, cariño y dilección. Aunque yo no le contará, él sonsacaba mis problemas de amor. El alcohol creaba en mí todos los días, un dilema.

    A media tarde, después de trabajar y sin acicalarme, entraba en la cantina. Tenía el cabello lacio, sucio. Me sentía sediento de vino.

    Era un árbol, mi vida se extendía como las ramas. Me extendía en la vida, aferrado en los brazos de quienes ya no aman.

    Sin progresar, yo buscaba un hijo, ella no quería. Con lágrimas imprevisivas, con mi dolencia, buscaba cariño fuera del hogar. Borracho y en otro aposento hacia sexo desganado. Hasta que ella se entero y me desposeyó.

    Todo había cambiado, me rodeaban villanos. Sentía artos en el estomago. Con el desafecto hacía mi esposa, mi abandono que me llevaba hasta morir.

    En mi vida todo eran muestras de acrimonia…

    Todo era oscuridad, sin vida, creía que ya no vivía Dios a mí lado. La luna venía y un ángel me daba todo lo que yo pedía. Le pedía algo más de vida y que me sacará de aquel infierno donde yo vivía. En pocos minutos quedarme dormido, a la solisombra, o que Dios me indique donde debo ir. Me siento perdido, soy un alelí, soy como un hereje, me quedo apartado, vació y a un lado.

    Si pudiera olvidar el pasado, me olvidaría de la taberna, de la muchacha, de sus ojitos y de sus palabras tiernas que me elevaron al cielo, ¡hombre de tanta imprudencia!

    Atrás se quedo la loca dando voces de histeria. Su ira era tan grande, que me llevo a la miseria, a hundirme en lo más hondo, en un pozo de inconsciencia. Nadie me apoyo en mi mundo, solo y lleno de vergüenza por que yo también la tengo, aunque el vino me da fuerza con ironías y bobadas. Presiento que doy pena.

    Yo necesitaba algo que me quitase las penas y las moje con el vino, con esto pague mis consecuencias. Yo soy un hombre de arte, un bohemio que ama en pena y mi vida deshojada, hoy condujo a mi condena.

    Un día me dirigí hacia los Picos de Europa. Conducía mirando a través del follaje. Los árboles me miraban, recordándome, todo eran sombras blancas. La velocidad y el alma se apodero de mí. Mil pedazos. Un aliento, en un suspiro pensé, la muerte será el olvido, el alma el anochecer. Una mano grande y firme me aferraba a la vez que me decía: Piti, Piti, piti, Piti.

    Traspase un túnel blanco, donde a la paz me allegaba. No sé donde estoy ahora….
    Creo que es la quimera, el estado de mi debilidad.

    Creo que será cosa de la dádiva tica

    Constan Fernández

  26. 14 jul 2009 | 06:51 # Max dice:

    Que perezosos estamos......

    Constan, saca el latigo de tu verbo y fustiganos,... a ver q pasa

  27. 16 jul 2009 | 09:09 # MARIANO Y MAXI dice:

    Nos gustan los relatos de carismilla .

  28. 27 oct 2009 | 09:31 # Blas Bombin dice:

    Es un diamante de mujer.

  29. 2 dic 2009 | 02:10 # berta rubio san jose dice:

    Pues no sé. Tiene algo raro. Pero bueno, para gustos los colores.

  30. 2 dic 2009 | 02:45 # Facio dice:

    A esta mujer nadie la ha dicho que lo que escribe es peor que una redacción de un niño pequeño?. Nadie la puede corregir lo que escribe?. Se come los signos de puntuación y los que pone estan mal puestos. Es imposible de leer.

    El primer libro no está mal pues es autobiografico, pero el segundo es una autentica basura. Se la va la olla por completo y el que está haciendo ahora no quiero ni pensarlo.

    No la deis tantas alas que no es para tanto.

    Facio.

  31. 2 dic 2009 | 03:09 # Lorenzo Suarez dice:

    ES UN DESASTRE COMO MUJER Y UN ENCANTO COMO ESCRITORA.

  32. 3 dic 2009 | 08:05 # mauro dice:

    El primero como testimonio no está mal. El segundo un aunténtico bodrio.

  33. 3 dic 2009 | 08:57 # Lucia dice:

    Yo digo que es una ladrona. Tenemos que ir a por ella. “Eso de vender todos los libros en dos años ni aunque fuera una diosa “. Es bruja. Tiene al marido hechizado es una vampiresa

  34. 3 dic 2009 | 11:52 # Facio dice:

    El ex marido de ella tiene que estar hasta el gorro de ella. Sacandole toda la pasta que puede y luego le pone verde en los libros.

    El segundo libro es infumable, no sabe seguir un hilo. Creo que el tercero va de toros, ya veremos.

  35. 3 dic 2009 | 12:15 # Constancio Burgos Hervas dice:

    soy el procurador medite sus palabras

  36. 3 dic 2009 | 12:46 # berta rubio san jose dice:

    Te doy la razón Lucia. La verdad es que tiene cara de bruja.

  37. 6 dic 2009 | 04:11 # Antoñito dice:

    Hacía mucho que no entraba por aqui, pero veo Constan que últimamente tienes más detractores que admiradores. ¿Qué ha pasado?.

  38. 6 dic 2009 | 06:32 # Fuentes dice:

    Tanta envidia os da carisma con sus posados y sus bienes.

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